Y ya que estamos en el tema, os cuento que en Italia, donde las fotos falsas son una plaga, me encontré en un sitio una escort de locura, una diosa con unos pechos naturales de infarto y yo la conocía, literalmente, como la palma de mi mano: era la misma mitica hembra de una pagina central de Playboy que me hizo gran servicio cuando era solo un chico pajero en los viejos tiempos... hablamos de hace trenta años como nada.
Si hubiese sido ella, como mínimo me hubiese servido un francés sin... los dientes, claro, con la postiza puesta en el vaso a lado cama.