Iniesta tuvo el gol, pero no siempre le van a entrar.

El empate no es tan mal resultado, visto como ha ido el partido, que ha sido muy incómodo para el Barça. Ya lo predijo Pep, cuando dijo que esperaba un partido durísimo. Un Barça que ha ido de menos a más, que ha exhibido un dominio avasallador sobre los rusos, con unas posesiones de más del 80% y juego en campo contrario del 70% del tiempo, pero que ha sido infructuoso. Empate a uno, merced a sendos penalties. Un Barça demasiado lento, sobre todo en la primera parte, y si a ello le sumamos el planteamiento ultradefensivo del Rubin, todo ello hace que sea muy difícil marcar. Todo hay que decirlo, si llega a entrar el balón que Pedro ha estrellado en el larguero, hubiéramos visto un partido radicalmente distinto. En la segunda parte, el juego ha mejorado, han llegado las ocasiones, y con ellas, el gol del empate.

Villa no ha lanzado demasiado bien el penalty, el balón ha entrado porque iba ajustado al palo, pero el portero le ha adivinado la intención. Ese es otro detalle que tendrán que cuidar el tándem Pep-Tito, ya que con el Valencia y con la selección, el Guaje ha fallado estos lanzamientos. Pese a todo, a firmado el gol número 400 del Barça en la más importante competición continental.

Más vale empatar que perder, y si los griegos vencen al Copenhague, el Barça será líder de grupo. Si empatan, colíderes, empatados con los daneses. Y si vencen éstos últimos, segundos de grupo, a la espera de recibir al Copenhague el 20 de octubre y con dos equipos en el grupo con muy pocas opciones de clasificarse, sobre todo el Panathinaikos.