Hay que ver...Uno siempre pensó que los domingos por la tarde eran algo así como la jubilación: plácidos pero aburridos.

Pues cuidadito. Que queda uno con un amiguete (bueno, antes un ciberamiguete, ahora ya amiguete, creo) y la cosa se va liando. Gintonic por aquí, Brugal por allá...

Y, claro, habrá que cenar algo y no somos de los que comemos con agua...

Y, claro, algo habrá que hacer después de cenar.

Y menos mal que el andaba recuperándose de su última calaverada y yo, a la vista de que empezaba a tener un buen punto de cocción, pensé que mejor dejarlo para otra vez. Porque el 240 mostraba un buen aspecto, sí señor.

Total, que a las 04:00 hora zulú se metía uno en la cama y a las 07:00 sonaba el despertador sin ningún tipo de misericordia. Y, hala, a pasar el lunes como se pueda...

Aunque, si no lo digo, reviento....qué bien me lo pasé!!!


Y es que como decía Ralph Waldo Emerson, un amigo es la obra maestra de la naturaleza.