Iniciado por Suzannah
La imaginación es una válvula de escape a la realidad.
La realidad no deja de ser un juguete en manos de aquellos que se conforman con una escapatoria aleatoria, cercana al mundo que los rodea. La sensación inteligente es la que alcanza lugares más lejanos en el imaginario desafiando las inercias, las tendencias y las circunstancias que nos conmueven a guardar el paso por miedo a, por recelo a, por pavor a el que dirán, al no me atrevo, al no oso...habrá que volver. Existen almas que no se dejan llevar a insondables situaciones, dolorosas y dañinas en muchos casos, porque desean desafiar eso que llaman destino, y él no deja de ser el universo de la diversión consensuada y lograda con pequeños detalles, ínfimos sentimientos que desencadenan en el más hedonista de los placebos: la autosugestión. Inflar, lastrar, arrastrar, dominar y persuadir; crear e insuflar de la nada un pañuelo de cristal ardiente que rasgue las vestiduras, la coraza, las circunstancias e involucre a la madre que lo pare y al padre que lo acune, al unísono y viceversa.
El mundo pequeño de cada uno se transforma cuando se es capaz de compartir y transformar, modelar y alterar, inducir y entreabrir a alguien que desea catar la creatividad de las situaciones más insospechadas.
Y ese viaje consiste en renunciar a las fechas límite, a los proyectos, a sus consecuencias..... que en todo caso, siempre convertirán a sus caminantes en almas capaces de en el peor de los casos sobrevivir al naufragio.
La imaginación es una virtud indecente.
Porque desnuda el alma, aunque se arrope uno hasta las cejas.
Y el rubor siempre nos mostrará el camino por donde proseguir.
Me fascinan aquellos que de lo más divertido no crean un segundo, sino un mundo.
Y es que el otro, es aburrido, hastiado y monótono de narices.
Y por ellas, sólo olemos.
Sólo.