Gracias por el relato y por compartirlo. Es claro, ameno y respetuoso.
Me llama la atención ese comentario final de "no la queméis, por favor, tratadla bien". Alguna vez he sentido lo mismo, imaginando una frágil muchachita en manos de la horda de salvajes que quizás somos. Bueno, espero que todos no seamos tan salvajes.
Yo diría que experiencias como esta (bastante claras en relación al perfil de la profesional) tienen la virtud de permitirnos encontrar aquella que más puede adaptarse a lo que buscamos y a lo que ella ofrece.