
Iniciado por
Sidharta
Yo estuve la semana pasada en Ramón y Cajal, hacía tiempo que no iba porque me gusta más Pere Martell y francamente, creo que seguiré yendo a Pere Martell. Me atendió una que dijo llamarse Lili, joven, nada del otro mundo. El masaje pésimo, se limitó a esparcirme por el cuerpo la tonelada y media de aceite que me puso. Preguntó si masaje ahí, le dije con desgana que lo que ella quisiera, lo hizo, y no pidió propina y yo tampoco se la di. Se quedó un poco a cuadros de ver que no se la daba pero sentí que me habían tomado el pelo porque es, con diferencia, el peor masaje que me he dado en una peluchina.
Como detalle, comentar que la misma toalla con que limpió "la prueba del delito" me secó el aceite. Aún estoy quitándome lefazos de las piernas y las manos. Fatal.